¿QUÉ ES LA CULTURA DE PAZ?
Según la definición de las Naciones Unidas (1998, Resolución A/52/13), la cultura de paz consiste en una serie de valores, actitudes y comportamientos que rechazan la violencia y previenen los conflictos tratando de atacar sus causas para solucionar los problemas mediante el diálogo y la negociación entre las personas, los grupos y las naciones.
¿QUÉ ES LA SANA CONVIVENCIA?
La sana convivencia nos hace crecer y nos proporciona armonía como estudiantes, esta busca organizar ambientes armónicos, coordinados, que los formen en las sanas costumbres evitando la violencia.
La sana convivencia los lleva a vivir los valores y les permite desarrollarse como personas, aprender a convivir con los otros, expresarse, dialogar, resolver las diferencias, saber trabajar y solidarizarse.
Cultura de Paz
El objeto de la cultura de paz es construir y fortalecer los valores de convivencia pacífica en las relaciones interpersonales. La consolidación de una cultura de paz demanda un proceso que integre el desarrollo humano más allá del crecimiento económico, este involucra los espacios de diálogo y concertación, de respeto a las individualidades, la equidad entre los géneros, el respeto a las diferencias y a los derechos humanos fundamentales.

Cultura de paz es el rechazo de la violencia en todas sus formas y la adhesión a los principios de libertad, justicia, solidaridad y tolerancia. Su objetivo consiste en lograr que los valores de la paz estén presentes en la convivencia humana y sirvan de base a la solución de conflictos que surgen en nuestras relaciones sociales.
La cultura de paz supone la comprensión entre los pueblos, entre los grupos y las personas, para ello hace falta creer en un espíritu de respeto, diálogo y aceptación entre todas las culturas y sub-culturas, las ideologías y las creencias de este mundo.
Una educación para la paz es necesaria para desarrollar procesos deliberados orientados a la construcción de una sociedad que aborda sus conflictos de manera pacífica a través del diálogo y que busca una convivencia justa.
El aprendizaje y la vivencia de la paz en la práctica deben estar presentes en nuestra vida cotidiana, estableciendo como postulado central que las raíces de una cultura de violencia vienen dadas por las relaciones que vulneran los derechos de las personas